Por llevar a la práctica los valores del colegio, por encarnar el Magis Ignaciano, por su crecimiento hacia la sencillez, el trabajo, el compromiso y por tantas otras cualidades es que este año, nuestra estudiante de IV° Medio A, Rosario Molina Toro, obtuvo el Premio Espíritu Misionero. Aquí, su apreciación sobre éste, el reconocimiento más importante que otorga nuestro colegio a sus estudiantes.

“Es un orgullo recibir este premio, porque se siente que eres como el colegio quiere que sean sus alumnos, una persona misionera que sigue el liderazgo ignaciano, el Magis y que es fiel al colegio y a todo lo que han intentado transmitirnos en nuestra formación. Creo que ese liderazgo siempre lo manifesté estando dispuesta y entregando lo mejor que tengo. Un líder ignaciano es una persona que conoce su entorno, se encarga de saber con quiénes está y, más que dirigir, guía, acompaña y siempre está dispuesto a ayudar y servir, no en un momento en específico, sino que en el día a día. Agradezco al colegio, porque me formó y es parte de quién soy. Un mensaje que puedo dejar es una frase del Padre Arrupe que aprendí en el taller de liderazgo en Colombia, que me marcó mucho y es muy inspiradora: “No me resigno a que cuando yo muera siga el mundo como si yo no hubiera vivido”. Eso expresa lo que un misionero debiera hacer: dejar huella en cada uno de los lugares donde está”.