“Una vocación de ser contemplativos en la acción, o místicos comprometidos con la realidad humana». El padre Nicolás sitúa este darlo todo desde el horizonte desde la realidad personal y social.

En este tiempo que nos enfrentamos al cierre de semestre en un contexto de mayor incertidumbre producto  de la pandemia, necesitamos estar atentos y concentrados no tan solo en alcanzar los logros del trabajo realizado en el ámbito académico o laboral. Como comunidad Ignaciana estamos llamados a estar conscientes de lo que pasa a mi alrededor, en mi familia, en mi entorno social, conectados y comprometidos con el dolor y con las necesidades de los demás, disponibles al servicio para que todos podamos llegar juntos de la mejor manera posible.

Al igual que en el deporte, la ejecución del último intento en alguna competencia, los últimos metros de la carrera, los últimos minutos o puntos del partido, son parte del proceso y requieren de una actitud positiva y de poner en escena las habilidades y talentos que nos han sido regalados.

Dispongamos todos y todas lo mejor de cada uno, para que la experiencia de animarnos y apoyarnos nos transforme en un gran equipo. Una comunidad que acoge y que se desafía a poner el amor más en obras que en las palabras.

Con el deseo que tengamos un excelente período final de semestre.

Un abrazo,

Fernando Ahumada Sánchez

Director Tercer Ciclo