Dos de nuestros jóvenes de IV° Medio nos entregan su visión acerca de sello distintivo que tiene un estudiante formado en La Misión, los aprendizajes obtenidos en sus años de escolaridad y lo que entregarán al mundo al finalizar la Educación Media.

Vicente Fuentealba Jiménez, IV° Medio A:

«El colegio ha sido muy bueno al convocarnos a distintas actividades desde muy chicos como, por ejemplo, los encuentro con Cristo. Eso te ayuda a reflexionar y es la base de todo. Uno cuando es niño no se da cuenta de que empiezas a hacer actos como misionero, pero a medida que vas creciendo lo vas notando. Creo que lo principal que me ha dejado el colegio es ayudar al otro. Eso lo viví desde muy chico en el Día de La Misión, que es una experiencia que siempre me marcó mucho. Un misionero tiene la capacidad de ponerse en el lugar del otro y hacer lo posible para ayudar a los demás, quizás no con grandes cosas, pero sí partiendo desde la casa, la familia o el colegio. Los principales valores que me han entregado son la solidaridad y la empatía. Nos distinguimos también por el respeto a los demás y en que todos estamos dispuestos a todo, especialmente a ayudar».

Consuelo Repullo Soto, IV° Medio B:

«Gracias al colegio todos los alumnos logran tener empatía hacia los demás, porque te enseña mucho a ser solidario y a estar pendiente del otro. Creo que los estudiantes de La Misión son cariñosos, solidarios y con gran sentido pastoral. En el colegio me inculcaron mucho a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio; eso es algo esencial. Siento que, además, me ayudaron a crecer como persona. Un misionero que sale al mundo puede entregar muchas cosas, ya que la educación que nos entregan es integral y eso puede aportar a otras personas. Otra características de los estudiantes de La Misión que veo es la integración, porque siempre se acoge al otro sin juzgarlo antes de conocerlo. También me gusta mucho la unidad que se puede ver tanto en profesores como alumnos».