El deporte es uno de los pilares fundamentales de nuestra formación. Dos de nuestros estudiantes de IV° Medio comentan cómo el básquetbol los ha marcado desde niños y cómo ha ayudado a forjar su carácter y personalidad.

Cristóbal Plaza Valenzuela, IV° Medio A:

«Fue en 2° o 3° básico cuando llegué al básket. Me di cuenta de que tenía cierta habilidad con las manos y fui a probar con un amigo. En 5° o 6° empecé a crecer antes que los demás y empecé a tener más habilidades. Una experiencia que me marcó fue, estando en categoría mini, el campeonato de la UC cuando llegamos al cuarto lugar; fue la primera experiencia en que de verdad perdimos y donde me sentí mal, pero aprendí que perder ‘es parte de’, y que a pesar de esforzarse a veces hay otros factores que uno no puede controlar. El básket me enseñó valores como el esfuerzo, aprender del fracaso, a compartir y a llevarte bien con tus pares; aprender a convivir con ellos aunque no siempre te lleves bien. Eso sí, al final de II° Medio lo dejé, porque quería estudiar más. Hablé con el profesor y me comprendieron y apoyaron un montón, porque me hicieron sentir libre de ir y volver. Ahora, del básket, me quedan buenos hábitos, la condición física y la capacidad para mantener el estrés. Aprendí mucho más que el deporte en sí mismo».

Josefa Martínez Rebolledo, IV° Medio B:

«Comencé a jugar básket, porque estaban todas mis amigas. Ahí empecé a mejorar y llegué a la selección. El campeonato que más me marcó fue en 2019 en Concepción, porque tuve la oportunidad de conocer a jugadoras de menor edad y estar en otra ciudad con personas de allá. No nos fue tan bien, pero fue igualmente enriquecedora. Creo que lo que más me ha dejado este deporte es el compañerismo, saber relacionarse con gente, explayarse en un grupo de amigos y ayudar a los demás cuando están ‘bajoneados’; hay un apoyo mutuo. Siento que el colegio le da la importancia necesaria al deporte que, además, te entrega valores como la lealtad, te ayuda a estar bien física y psicológicamente, y te contribuye en lo social. Lo que más extraño ahora es estar con mis amigas en la cancha, jugar con ellas, conversar. Ojalá que cuando volvamos se pueda retomar bien el deporte, que me ha ayudado mucho a crecer, especialmente, en lo sicológico».