Vivir un tiempo santo desde el hogar, con experiencias sencillas y que invitaran a recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo como ignacianos. Este fue el propósito que se planteó nuestra Pastoral cuando recibieron la noticia de que las actividades presenciales programadas para esta Semana Santa debían suspenderse. Así lo explica Verónica Bustamante, Agente Pastoral de Primaria, quien señala que lo importante era vivir este tiempo reconociendo lo central que es nuestra fe.

«El Triduo Santo es la fuente que inspira nuestra fe y la presencia permanente de Jesús en medio nuestro que se entrega desde el amor. Quisimos dar, a cada día, un sentido profundo y para eso fuimos desglosando diversas actividades. Es un tiempo donde los padres también están presentes a través de las pantallas y eso ha sido muy lindo y fundamental, porque el colegio no solo somos profesores y alumnos. Somos un todo que trabaja en la misma dirección, en este caso, hacia Dios que nos da la fuerza para seguir adelante», afirma.

De esta forma, nuestros estudiantes comenzaron recibiendo a Jesús con las palmas. Luego, en la Cena de Jesús se dio énfasis al mandamiento que Él nos regaló que es «ámense los uno a  los otros como yo los he amado», y a la instauración de la eucaristía, compartiendo el pan y el vino. Asimismo, cada curso preparó una liturgia del perdón donde hubo un momento de reflexión sobre ello. Finalmente, nuestros niños y jóvenes celebraron la resurrección, donde se reconoce que Dios entrega un sentido de plenitud más allá de nuestra vida, porque vence a la muerte.

Finalmente, Verónica  agrega que éste fue un tiempo de acompañarnos, trasmitiéndole a las familias que Dios nos tiene en su mano y que no estamos solos.