En III° Medio, nuestros estudiantes tienen la oportunidad de acompañar a los 8°s Básicos en la experiencia «Campamento de la Amistad», ejerciendo el rol de asesores. ¿Qué significó esta misión para dos de nuestras estudiantes de la Generación 2020? Aquí, su testimonio.

Teresita Olivos Bofill, IV° Medio A:

«A mí me marcó mucho el campamento cuando lo viví en 8° Básico, por lo que fue súper importante poder acompañar a los más chicos y hacer que la experiencia los marcara igual que a mí. En mi caso, sentí que pude vivirlo de nuevo, pero desde otra perspectiva, porque ya sabíamos a los que íbamos entonces ver a los niños afectarse igual que nosotros fue súper rico. Al principio fue un poco raro estar a cargo, porque nos tocaba acompañar y no ser acompañados, entonces fue un desafío, pero después uno se va desenvolviendo y va todo siendo como más fácil y uno se da cuenta de que no importa cometer un error, porque ellos no saben que tú te estás equivocando, solo te siguen la corriente. Me gustó hacerlo y me hubiera encantado este año ir a Trabajos de Invierno para revivirlo y vivirlo de este otro lado de guiar y no ser guiado, porque me gusta mucho participar en actividades de servicio y de apostolado».

Josefa Torralba Muñoz, IV° Medio B

«Yo viví el campamento y me sentí muy bien; esa fue una de las razones porque quise ir: hacerlos sentir de la misma forma en que yo me sentí. Para poder acompañarlos, se nos pidió escribir una carta contando nuestras motivaciones para hacerlo. En ella, creo que más que describir cualquier cosa uno tiene que hablar con el corazón expresando por qué realmente quieres acompañar. Si uno habla desde el corazón siempre te van a escuchar. Para mí, esta experiencia significó crecimiento tanto para ellos como para mí, porque pude aprender muchas cosas y dar mucho de lo que yo sabía y también apoyarlos en todo lo que necesitaban. Sentí responsabilidad con mi grupo, porque me eligieron para eso y no podía decepcionarlos. Aprendí a escuchar mejor al otro, y apreciar el lenguaje de la otra a través de los gestos, sin ser necesario hablar».